Crónicas Baficianas (I): lo que el condenado tiempo en radio no me deja decir
Ayer, jueves 7 de abril fue mi primer día de cobertura del Buenos Aires Festival Internacional de Cine Independiente (BAFICI).
Primero, mis notas de color:
1.- El jefe (creo que es jefe) de seguridad de la Oficina de Prensa del Bafici me da miedo.
2.- Me encontré por los pasillos al jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Mauricio Macri, quien nunca más usó bigotes. Le tomé foto con mi iPod y me parece que su seguridad, o algo así, me vio feo (fijarse).
3.- No hay refrigerios gratis para los periodistas.
4.- Me compré una remera del Bafici (no, no la regalan) y dos libros: “Cine Argentino: Estéticas de la Producción” y “El Cine y los Géneros: Conceptos Mutantes”.
5.- Para mi acreditación, envié la mi foto/avatar de twitter.
Ahora, lo que vi en un maratón que comenzó a las 12:15 hs y terminó a las 12 dela medianoche:
“Amateur”
Es un documental argentino que se estrena mundialmente para la competencia local del Bafici, dirigido por Néstor Frenkel, quien ya cuenta, entre otros trabajos, con el largo de ficción “Vida en Marte” y los documentales “Buscando a Reynolds” (Bafici 2004) y “Construcción de una ciudad” (Bafici 2008).
El protagonista es Jorge Mario: odontólogo, locutor de un programa de radio, fundador de un grupo de boy scouts, filatelista, practicante de tiro, jugador de paddle, cinéfilo (ha visto 13.986 películas, sí, lleva la cuenta cuidadosamente), fanático de los espagueti-westerns y cineasta “amateUr” (así lo pronuncia y de ahí el nombre de la peli) en Súper 8 y en el mejor estilo de un Ed Wood argento (hace unas pelis terribles que para él son fenomenales).
Jorge Mario, que ya es un señor mayor, tiene un gran anhelo: quiere hacer un remake de la que considera su gran película argumental: “Winchester Martin”, un espagueti western que filmó 40 años atrás en Súper 8 y al que ya le ha hecho una versión “mejorada” con, por ejemplo: “títulos con computación”.
Maravilloso del trabajo del director que, aunque pudo haberse ido por el lado edulcorado y sensiblero de la historia (que enternece por sí sola), prefirió inteligentemente valerse del humor a través de la fotografía (en la que hace uso de fabulosos planos western), de la banda sonora y del montaje (por ejemplo con cortes rápidos en los que intercala imágenes en Súper 8 y en HD) para mostrarnos al tremendo personaje que es el protagonista, un divino inolvidable, conducirnos por su multifacética vida -en la que lo vemos siempre acompañado por su leal esposa, que no arrancó pocas carcajadas en la función de prensa incluyendo las mías cada vez que aparecía en pantalla, sobre todo por el notorio contraste entre su especie de resignación pausada y los modos de su frenético marido-. Así nos lleva el director hasta que vemos a Jorge Mario realizar su remake, esta vez con sus pupilos boy scouts, pésimos actores con terribles vestuario y maquillaje comprados en una juguetería cualquiera. Sin duda, una peli del cine argentino de las más interesantes que he visto.
Autobiografía de Nicolae Ceausescu
Es un gran trabajo de compilación de material fílmico montado por el rumano radicado en Alemania Andrei Ujica.Esta peli viene de cosechar éxitos en varios festivales el año pasado y acá se presenta fuera de competencia en la sección del Bafici Focos y Retros que además incluye otras dos pelis del mismo autor: “Videogramas de una Revolución” y “Fuera del Presente”.
A partir de imágenes oficiales de archivo que fueron tomadas por el otrora aparato propagandístico al servicio de Ceausescu, Ujica nos muestra al lamentable personaje mientras se iba imprimiendo en el imaginario colectivo a lo largo del cuarto de siglo en el que ostentó el poder en Rumania. Ujica parte desde el juicio (que sabemos culminó en su ejecución) a la pareja presidencial. Vemos a un Nicolae envejecido y venido a menos junto a su esposa Elena intentando (mal)defenderse de las acusaciones de genocidio. Desde ahí nos lleva a la memoria de Ceausescu, a sus días de gloria, en un gran flashback que dura tres horas en las que el bombardeo de imágenes con el dictador en actos oficiales multitudinarios, recibiendo el apoyo de gobiernos internacionales, incluso varios de los EE UU (vemos A Nixon y a Carter), o en escenas familiares. Todas, imágenes que formaban parte de la propaganda oficial. No hay banda sonora más allá de la que acompañaba a las imágenes originalmente, de hecho hay secuencias completamente sin sonido.
Sería absurdo decir que porque el trabajo del director fue nada más que el montaje, su voz no se deja escuchar. Ujica consigue mostrarnos a un personaje mediocre y farsesco que construyó una imagen internacional tal que hasta fue recibido por Universal Studios como “el excelso presidente de Rumania”. Un tipo que se creyó inmortal -el tiempo pasaba para todo el mundo menos para él- y que acabó de la peor manera, aunque esto no lo vemos: el film inicia y acaba con Ceaucescu negándose a declararse culpable en su juicio final. PERTURBADORA. Son tres horas de Ceausescu suficientes para intoxicar a cualquiera, como a mí.
WHO IS HARRY NILSSON (AND WHY IS EVERYBODY TALKIN’ ABOUT HIM?) John Scheinfeld, Estados Unidos 2010.
Documental que en su propuesta tiene toda la onda de docu gringo para tele tipo VH1, pero que vale oro por la historia que nos cuenta y por quienes nos lo cuentan: En la secuencia inicial, es Dustin Hoffman quien nos recuerda que Harry Nilsson es el gran tipo que cantó “Everybody’s Talkin”, el tema de “Midnight Cowboy”, dirigida por John Schlesinger y protagonizada por Hoffman y Jon Voight. Luego, con el respaldo de excelentes imágenes de archivo y, por momentos, con la voz en off del propio Nilsson, fallecido en 1994, vamos descubriendo que fue un gran artista pop que contó entre sus fans a grandes como John Lennon, Paul McCartney, Ringo Starr y hasta a Terry Gilliam. Que compuso y grabó con Phil Spector y Randy Newman. Y, cuando ya estamos enganchados con el personaje, el director nos muestra cómo éste se autodestruyó a través de adicciones varias, de la bancarrota, con problemas familiares que reproducían quizás los de su dura infancia (“Bueno, en 1941 un padre feliz tuvo un hijo / Y para 1944 el padre se había ido por la puerta” cantaba, autobiográfico, en su tema “1941”) hasta llegar a su muerte temprana.
Tal como lo dice su sinopsis: Sheinfeld le da forma a una biografía emotiva logrando que la segunda pregunta de su título vaya transformándose para que todos sepamos que deberíamos estar hablando de este hombre.

