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Crónicas baficianas II (no alcanza el tiempo para tanto)

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A este segundo post le faltan reviews, que dejo pendientes para luego.

Notas de color:

1.- Sigo sin conocer en la 1.0 a alguno de los twitteros cinéfilos y periodistas especializados en cine que sigo y me siguen.

2.- El señor de seguridad de la oficina de prensa del Bafici me sigue dando miedo.

3.- Tengo toda la ropa sucia.

4.- Todo mi laburo está atrasado.

“Pequeñas Voces”


“Escribir poesía después de Auschwitz es aberrante”, dijo Theodor W. Adorno. No, la poesía, no, la prosa, refuta Slavoj Zizek y explica: la prosa realista fracasa donde tiene éxito la evocación poética.
“Pequeñas Voces” (Little Voices. Jairo Eduardo Carrillo. Colombia, 2010) es un documental que con dibujos -como forma de evocación poética- llevados a un excelente 3D  nos presenta una historia que de otra forma hubiese sido, no imposible de relatar, pero sí menos soportable de ver.

“Si escucháramos a los niños podríamos callar el sonido de las balas”, dice uno de los lemas de la Comisión Colombiana de Derechos Humanos.  De esta premisa, sumada a su trabajo en talleres con niños desplazados, partió Carrillo para realizar esta película, que amplía el cortometraje realizado en 2003.

Sobre dibujos hechos por ellos y con sus propias voces, cuatro pequeños (entre 9 y 12 años de edad) víctimas del conflicto colombiano Guerrillas-Paramilitares-Ejército nos relatan sus experiencias. Eso. En lugar de verlos a ellos directamente, los escuchamos y vemos personificados en dibujitos animados desde antes y hasta después de que la violencia cambiara sus vidas para siempre. Los adultos no tienen voz, por lo menos inteligible. Cuando se expresan los escuchamos como la maestra de Charlie Brown.

Margarita perdió a su padre: fue secuestrado y aún no sabe si está vivo.  Pepito debió abandonar su casa, sus dos queridos perros, su vida toda, cuando a él, a su tío y a su abuela los amenazaron de muerte o secuestro si no entregaban su finca a un grupo armado. A Juanito lo enamoraron para que formara parte de un comando y acabó descubriendo de la peor manera por qué “Todas las fuerzan que usan armas siembran terror”. Jhon perdió su mano y su pierna derecha por causa de un explosivo.

Igual, el inteligente recurso de la animación en 3D no le resta mucho dolor. Esta película es tan conmovedora como maravillosa.

 

“Seguir Siendo” (Ernesto Contreras, José Manuel Cravioto. México, 2010)

No es fácil vivir como una banda. Detrás de la admiración que pueda despertar en el imaginario colectivo sus giras, el asunto del rockstar con todo lo que implica el estereotipo (chicas, drogas, alcohol, sexo, descontrol, fiestas, presencia mediática…), está el ser humano. Ese que como cualquiera usualmente se enfrenta a los problemas de familia, a las facturas de agua y luz, a una que otra gripe, a las rupturas sentimentales y más.

En honor a la verdad, los músicos trabajan, aunque parafraseando a Confucio (“vivimos de lo que nos gusta, entonces no trabajamos”), aseguren que no. Es esto lo que retrata “Seguir Siendo”, documental que sin muchas pretensiones, rinde homenaje a los Café Tacvba, una de las bandas más importantes de América Latina (hasta en la Argentina, que para algunos es latinoamérica, pero no tanto, la conocen y respetan) a propósito de sus 20 años de carrera artística, que se cumplieron en 2009.

Aunque por momentos amenaza con hacerse más cercana, sólo se consigue en la película alguna intimidad, se conoce a algunos personajes del entorno tacubero y se ve mucho de Rubén, Joselo, Quique y Meme en pleno oficio.

Fuera de imágenes encantadoras de los chicos muy jóvenes o ensayando sus primeras coreografías, el documental no añade mucha información que los auténticos fans del grupo no conozcan, ni muestra más allá de lo que es políticamente correcto.

“Hit me whith Music” (Miguel Galofré. España/Jamaica, 2011)

Decir Jamaica es, para la mayoría y principalmente, decir Bob Marley y Reggae. Pocos saben que el Ska y el Dancehall también tienen sus raíces en la isla. Este interesante documental repasa la historia del Dancehall, que es también la de parte de la sociedad contemporánea jamaiquina.

El género musical bailable, que tiene como principal referencia a  Yellowman (un albino oriundo de Jamaica que fue abandonado en un basural al nacer), está relacionado con la protesta social y el sexo explícito, a través de sus líricas y su danza , y con la violencia urbana, como fenómeno de la posmodernidad que heredó el siglo XXI especialmente de la última parte del XX.

En su puesta en escena, un DJ que canta y rapea es la figura principal que, a menos que la película exagere, suele estar involucrada con conflictos entre pandillas.

Forma de vida, el dancehall involucra también pensamiento, vestimenta, jerga o clase social. El director nos presenta a exponentes, seguidores y a quienes forman el entorno: la familia de los artistas, los bailarines, los referentes. Y con ellos vamos conociendo al país invisible para el turismo. La Jamaica pobre, la que sobrevive como puede, la que quiere blanquearse para alcanzar un status de gente aceptada según lo que el discurso yanqui impone, “lo blanco es bello”, aunque el proceso para conseguirlo les deje secuelas. La que no suelen conocer los turistas que cantan “One Love”. Esa es la Jamaica que recorre la película.

“Football is God” (Ole Bendtzen. Dinamarca, 2010)

Aunque se lo conozca, se lo mire por televisión o se trate a alguien que vino y lo vio, hay que vivir en la Argentina y ser hincha de un equipo de fútbol, para entender el tema de la pasión, con todo lo que de enajenación implica, que el fútbol despierta en tantos argentinos.

Los hinchas de Boca están entre los más entregados del mundo.  Es uno de los equipos más seguidos, incluso fuera del  país. Junto a la pasión por Boca está, claro, el amor por el futbolista más grande de todos los tiempos: Diego Armando Maradona.

 

También hay que tener ojos extranjeros, porque los locales que lo vivieron siempre desde dentro puede que hasta lo rechacen, pero mucho no se asombran. Eso puede explicar por qué no es un argentino sino un danés el que escogió para contarlo al mundo a Pablo, un fanático maradoniano; a “La Tía”, una señora que se refiere a los jugadores como “mis hijos”, les regala caramelos, está pendiente de sus cumpleaños y hasta puede desmayarse ante un gol de Martín Palermo, su preferido y Hernán, un fan de Boca al que vemos hablar sobre su apego al equipo en sus sesiones de psicoanálisis.

 

Written by lolalatinacom

April 12, 2011 at 2:34 am

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